Conclusión y reflexiones.

Todos los individuos por naturaleza poseemos alguna capacidad con la que se tiene que retroalimentar para poder desarrollar habilidades y capacidades. Esta tiene que ir acompañada de un proceso de socialización misma que es inherente desde el seno de convivencia, sease el tipo de familia que fuere, salvo en muy mínimas situaciones, esa unidad mínima como familia es la primera unidad con la que establece contacto social, es la primera institución que por naturaleza nos adopta.


Por lo que a las implicaciones entre la formación a la que de alguna manera se le ha de presentar. Esta, propiamente es la escuela, como segunda institución que da lugar a un proceso de conformación como sujeto. Históricamente y en distintas culturas han existido estudiosos que han aportado sus maneras filosóficas, y teóricas de presentar el cómo se da todo ese proceso; desde la teoría funcionalista de Émile Durkheim, la mirada al respecto de Immanuel Kant, Talcott Parsons, y Basil Bernstein; y la perspectiva Karl Marx y Antonio Gramsci con el marxismo; y así hasta llegar a la manera y enfoque interpretativo de Alfred Schutz, con la fenomenología, con la Etnometodología de Harold Garfinkel, y el simbolismo de Pierre Félix Bourdieu. Quienes han ocupado gran parte de lo que hasta hoy se conoce como sociología de la educación, y así contribuyen a que cada uno se vaya integrando en un desarrollo histórico.

Tomando en cuenta que la familia es la primera institución natural de la sociedad histórica, se da por bien mencionado que es la primera institución a la que se le debe considerar en esa partitura del proceso de conformación de los sujetos. En esa coyuntura inicial, encontramos reflexivamente, la importancia de la familia en los aprendizajes escolares, y que existen suficientes argumentos a favor para que se comprometan a fomentar la asistencia escolar de los niños y niñas a la escuela, y por supuesto que existen argumentos también contra, y que en estas simbiosis de responsabilidades de los padres, da la oportunidad de de crear consciencia de la primicia utilitaria del sistema educativo.

La escuela en cierta manera, sí determina al alumno, sin embargo, el sujeto tiene algo más que es, su autonomía. En este último es donde se debe ocupar como elemento básico para su conformación, porque esa subjetividad le permite hacerse de zonas de desarrollo potencial de aprendizaje, porque con ello no solo se está cubriendo y cumpliendo con su conformación, sino también, con la promoción de las libertades, el satisfacer las necesidades particulares y sociales de identidad y de pertenencia, orientados al respeto de las reglas y normas que provee las instituciones para promover esa construcción individual y colectiva, y mantener el orden social, dirigiendo hacia la moralidad, con un Estado promovente del humanismo desde una construcción social, que tanto requiere nuestra sociedad actual. Y es precisamente lo dicho por la que el Estado tiene la responsabilidad de promover la institucionalización de la Escuela.

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